Definición de vehemencia


Se entiende por vehemencia, según el DRAE, “la cualidad del vehemente”. El vehemente es el que “tiene una fuerza impetuosa”, el “ardiente y lleno de pasión” o el que “actúa de forma irreflexiva, dejándose llevar por sus impulsos”.

La triple definición del antedicho diccionario no facilita la comprensión total del término. Una persona puede ser vehemente tanto si tiene mucha fuerza, como si es apasionado y también si no reflexiona. Por norma general, las acepciones más usadas son las dos últimas.

Ser vehemente conlleva exponer las ideas de una manera tajante y apasionada. Esto conlleva que muchas personas con esta cualidad sean tildadas de virulentas o rabiosas cuando no hay relación entre ambos términos por los motivos que ahora comentamos.

La vehemencia puede conllevar cierta pérdida de formas a la hora de exponer una opinión pero, ciñéndonos a la definición, la misma estaría provocada exclusivamente por la propia pasión de esa persona al hacerlo aunque, en algunos casos, se podría confundir este término con el de prepotencia.

En su última acepción es importante destacar que es correcto el uso del término a la hora de definir, por ejemplo, a los héroes que salvan a alguien de un incendio al haber obedecido a sus impulsos o bien a los que defienden a una persona de una agresión.

Así mismo, el origen de la palabra vehemencia proviene del latín: vehemens. El cual, hoy en día, tiene un significado diferente debido a la etimología popular.

Usos más habituales de la palabra vehemencia

Emociones. Vehemencia.

Emociones. Vehemencia. Fuente: Pixabay

El uso del idioma hace que una palabra pierda ciertos significados para quedarse solo con uno. Como venimos comentando, se entiende por vehemente a una persona pasional, irascible y que expone sus ideas de una forma clara y concisa.

La palabra no es usada demasiado a menudo y se ha quedado casi como un cultismo usado por algunas personas en situaciones como las comentadas. Lo que parece evidente es que el término tiene una connotación negativa.

Defender las ideas con pasión, hacer las cosas sin pensar y por un impulso, “tener sangre en las venas” que se suele decir, no son defectos sino cualidades. Siempre que no se caiga en la falta de educación y se respeten otros puntos de vista, el vehemente no ha de ser tildado de maleducado.

Ser vehemente no significa ser mejor, ni peor, que otra persona sino, simplemente, creer en lo que uno hace y exponerlo de una manera meridiana. También puede ser que un impulso irreflexivo termine salvando la vida de otra persona por lo que vehemencia y bonhomía a veces van más unidas de lo que parece.

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