Definición de parásitos


Los parásitos son unos organismos que entablan relaciones con otros cuerpos para obtener un beneficio propio.

Los más conocidos son los que se relacionan con otras especies para garantizar sus necesidades nutritivas, pero pueden valerse de otros seres y organismos para cubrir todo tipo de necesidades vitales.

El parasitismo puede tener por objeto la dispersión de propágulos, ventajas diversas para facilitar la reproducción de la especie parásita, etc. El fundamento de las relaciones parasitarias, pues, consiste en ampliar la capacidad de supervivencia de los organismos parásitos.

Tipos de parásitos

Garrapata cayena, parásito.

Garrapata cayena, parásito. Fuente: Pixabay

Existen parásitos de distintos tipos y grupos biológicos: virus -siempre son parásitos-, bacterias, hongos, plantas, protistas y un sinfín de especies animales. En función del lugar que ocupan en el cuerpo del hospedador, los parásitos pueden ser ectoparásitos -si viven fuera y en contacto con el anfitrión, como el piojo-, endoparásitos -si habitan en su interior, como las lombrices intestinales- o mesoparásitos -si poseen partes dentro y fuera del hospedador-.

Evolución y sistema inmunológico

Los organismos anfitriones han ido desarrollando mecanismos de defensa para protegerse del ataque de los seres parasitarios. Los seres hospedadores han gestado respuestas inmunitarias diversas para poner a prueba las capacidades del parasito.

No obstante lo anterior, la dependencia habida entre el parasito y el anfitrión no siempre ocasiona daños a este último. Si bien es cierto que en múltiples ocasiones tales relaciones se producen mermando el bienestar del anfitrión, las relaciones parasitarias se definen por el beneficio que obtiene el parásito y no por el posible daño que este pueda ocasionar. Así, muchos endoparásitos obtienen beneficios mediante mecanismos pasivos que no dañan la salud de los seres parasitados.

En cuanto a los medicamentos antiparasitarios habidos para combatir la acción de tales ataques, cabe decir que estos repelen la atención de los parásitos mediante el uso de sustancias químicas o naturales.

Especialización selectiva

Los parásitos son organismos muy selectivos en lo que respecta a sus anfitriones. Prácticamente todas las especies cuentan con algún parásito propio y exclusivo. Esto se debe a la evolución que ambas partes experimentan con la interacción mutua, pues, si bien el hospedador desarrolla respuestas para protegerse del parasito, este último se fortalece superando tales respuestas para garantizar su supervivencia.

La relación entre ambos organismos tiene un carácter relativamente estable. Los daños que el parásito pueda ocasionar no matan al anfitrión a corto plazo, así que la relación tiende a ser longeva. Lo contrario sería perjudicial para la propia supervivencia del organismo parasitario.

El parásito social

Desde hace algunos años, el lenguaje coloquial se ha hecho eco de las relaciones parasitarias de la naturaleza para aplicarle el término a las personas que dependen totalmente de los recursos materiales de los demás. Así, son parásitos sociales quienes se aprovechan de los recursos ajenos para vivir sin procurarse una supervivencia autónoma e independiente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *