Definición de fotosíntesis


El término fotosíntesis, tiene su origen en la unión de dos palabras griegas «photo» (luz) y «synthesis» (asimilación), y define la capacidad que tiene las plantas, las algas verdes y algunas bacterias para producir sus propios alimentos, partiendo de la clorofila, que es un pigmento verde presente en los vegetales, que absorbe la luz solar para transformarla en energía química.

Los seres vivos que tienen la capacidad de generar su propio alimento se denominan autótrofos, y necesitan varios elementos para generar este proceso de biosíntesis.

El tallo actúa como sistema de transporte que se encarga de llevar agua, sales minerales y nutrientes, es decir, agua y dióxido de carbono, por toda la planta para ser transformada en glucosa (azúcar) y desprender un componente tan importante, como es, el oxígeno.

Fotosíntesis.

Fotosíntesis. Fuente: Pixabay

A su vez, las plantas necesitan la luz solar, que captan mediante los cloroplastos, que son corpúsculos minúsculos que se encuentran fundamentalmente en las células de las hojas, donde se encuentra la clorofila, que actúa como catalizador en todo el proceso.

Pero las plantas no pueden almacenar glucosa pura en sus tejidos, por lo que es necesario en nuevo proceso químico denominado ósmosis, en la que una solución muy líquida pasa por una membrana semipermeable, denominada pared celular, que permite transportar todos los nutrientes a las células vivas de las plantas.

Para ello es indispensable el agua, que actúa como solvente en todo el proceso biológico y que es captada por los pelos unicelulares, que se encuentran en las raíces y por la succión de las hojas a través de sus poros.

Otro elemento no menos importante, es la temperatura, ya que se necesitan unas condiciones entre 20 y 30ºC, aunque esto puede variar en función de la adaptación de cada planta al medio, para que el flujo de agua y nutrientes no se interrumpa.

Normalmente, en las regiones templadas, este flujo disminuye en otoño y acaba por interrumpirse totalmente durante los meses más fríos y con menos luz, dando lugar a que las plantas caducifolias, pierdan sus hojas en otoño y las plantas perennes, generen nuevas semillas y comience de nuevo el proceso de biosíntesis. Todas las plantas necesitan alterar periodos de actividad con periodos de reposo, incluso las plantas que viven en las selvas tropicales.

Historia del estudio de la fotosíntesis

El estudio de la fotosíntesis se ha llevado a cabo por numerosos estudiosos, algunos de ellos comienzan en la Antigua Grecia, en la que el filósofo Aristóteles sugirió que el color verde de las plantas era debido a la luz solar, pero no es hasta el siglo XVII cuando Stephen Hales, retoma la idea de Aristóteles, y asegura que el aire penetra en las plantas a través de las hojas.

En el siglo XVIII, el clérigo inglés Joseph Priestley, estableció que las plantas generaban oxígeno, proceso inverso a la respiración animal.

Más tarde, J. von Liebig, matizó las teorías expuestas por Saussure, que indicaban que los nutrientes procedían del suelo; y Julius Sachs formuló la ecuación básica de la fotosíntesis: 6 CO2 + 6 H2O → C6H12O6 + 6 O2.

Ya en el siglo XX, Robert Hill, demostró que los cloroplastos generaban oxígeno en ausencia de dióxido de carbono, y en 1961, Melvin Calvin obtuvo el Premio Nobel de Química, por su aportación al carbono 14 radiactivo.

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