Definición de energía radiante


La energía radiante es aquella que poseen las denominadas ondas electromagnéticas, que se propagan en el vacío. Se transmite mediante unidades elementales llamadas fotones, sin necesidad de un soporte material.

Entre sus principales características, esta energía destaca porque se encuentra constantemente en movimiento y viaja por el espacio a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo. Igualmente, se caracteriza por propagarse en forma de ondas de diferentes longitudes y frecuencias.

Cuando estas ondas de energía chocan contra la materia se comportan de manera diferente. De este modo, pueden ser reflejadas, cuando no penetran la materia sino que rebotan con ella. Puede considerarse transmitida si penetran la materia y se trasladan a través de la misma. Finalmente, es absorbida si penetra en la materia y se queda en su interior.

Transmisión de la energía radiante

Existen diferentes tipos de ondas electromagnéticas transmisoras de energía radiante. Entre éstas se encuentra la propia luz visible y las ondas de radio. También, los rayos ultravioletas (UV), los rayos infrarrojos (IR), rayos X o rayos gama. Eso quiere decir que esta energía está siempre alrededor, sin contaminar o modificar el ambiente. Es aprovechable mediante diversas tecnologías y dispositivos.

Luz, una forma de energía radiante.

Luz, una forma de energía radiante. Fuente: Pixabay

La luz visible es la región concreta del espectro electromagnético perceptible por el ojo humano. Es decir, permite ver colores presentes en la luz en una longitud de onda de 400-700 metros. La luz proviene de cuerpos denominados emisores o fuentes. El Sol y las estrellas son fuentes naturales de esta energía radiante imprescindible para la vida vegetal y humana.

En el caso de las ondas de radio, éstas tienen mayor longitud que la luz visible. Por el contrario, los rayos ultravioleta, también integrados en la radiación solar, tienen una menor longitud de onda. Es decir, están en un paso anterior al violeta del espectro visible. Sus efectos pueden resultar dañinos, provocando cáncer en la piel o cegueras.

En el caso de la irradiación infrarroja, ésta se corresponde con la energía calórica que desprenden todos los cuerpos. Los rayos infrarrojos se emplean en muchos dispositivos como conexiones inalámbricas o controles remotos.

Respecto a los rayos gama, éstos son capaces de desintegrar los átomos de diferentes materiales. Esto quiere decir que penetran el núcleo celular provocando daños muy graves e irreversibles. Por el contrario, los rayos X atraviesan el átomo sin destruirlo. Solo provoca una desaceleración en los electrones que facilita la toma de la película fotográfica que se conoce comúnmente.

Ventajas e inconvenientes de la energía radiante

En relación con la energía radiante procedente de la radiación solar, ésta puede ser aprovechada para diversas actividades. Cuenta con la ventaja de tratarse de energía no contaminante y virtualmente inagotable. Utiliza sistemas de captación solar de fácil mantenimiento y un coste más reducido. Esta energía, después de recogida y almacenada, puede usarse en procesos térmicos, fotovoltaicos o fotoeléctricos.

Sin embargo, se puede citar como desventaja el diferente nivel de radiación según zonas y estación del año. Además, los lugares con radiación más intensa suelen ser desérticos y poco adecuados para actividades agrícolas o industriales. Por otra parte, las instalaciones necesarias requieren de una fuerte inversión económica inicial.

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