Definición de energía eléctrica


La energía eléctrica es que aquella que se manifiesta mediante una corriente eléctrica generada por medio de una diferencia de potencia entre dos puntos. Por supuesto, es necesaria la presencia de un conductor eléctrico. Los electrones o cargas negativas se desplazan a través de un cable conductor. Los materiales metálicos son los más utilizados, debido a qué presentan un mayor número de electrones libres. La diferencia de potencia la produce un generador, generalmente un interruptor, que provoca ese flujo de cargas negativas.

Este proceso se da en la naturaleza. Cuando se produce una tormenta eléctrica con rayos y truenos el funcionamiento es el mismo. El gran problema radica en que las corrientes eléctricas generadas de forma natural son casi imposibles de almacenar. A lo largo del siglo XIX es cuando se comienza a plantear la necesidad de domesticar la energia eléctrica.

A comienzos del siglo XX este tipo de energía se consolidó como la principal opción para los hogares, y sobre todo, para las industrias. La comodidad a la hora de usarla, y sobre todo, su gran eficiencia, provocó la mejora de la calidad de vida de la población en los países que tenían acceso a ella.

Líneas de alta tensión de energía eléctrica.

Líneas de alta tensión de energía eléctrica. Fuente: Pixabay

La mayor parte de la energía eléctrica que se consume a día de hoy proviene de combustibles fósiles y centrales nucleares. El precio del carbón y del petróleo los convertían en los combustibles ideales para generar electricidad. Tras la Segunda Guerra Mundial se comprobó que la energía nuclear era una realidad.

La llegada del s.XXI ha provocado un interesante debate sobre el consumo eléctrico. Las formas de obtención de energía tradicionales provocan residuos contaminantes que deben de ser almacenados con sumo cuidado. Los combustibles fósiles utilizados tienen fecha de caducidad, por lo que hay que buscar alternativas que sean baratas y renovables.

El uso de renovables para obtener energía eléctrica

El consumo eléctrico mundial se ha disparado y obtener energía eléctrica de una forma más limpia y barata se ha convertido en una necesidad. Aquí es donde entran en juego las energías renovables. Su uso se adapta a la perfección a las necesidades medioambientales de cada país, y se puede trasladar a pequeñas comunidades o grandes ciudades.

No hay que olvidar que el traslado de grandes cantidades de energia eléctrica desde los puntos donde se generan hasta los hogares e industrias encarece considerablemente el consumo energético. Sin olvidar, las grandes construcciones en forma de oleoductos y gasoductos que provocan muchas tensiones internacionales. Estos conflictos se pueden evitar apostando por el autoconsumo que ofrecen las energías renovables.

Las energías renovables se pueden obtener por varias fuentes, como la solar, la eólica, la hidrotermal o la geotermal, entre otras. La característica principal es que son fuentes de energía que se encuentran en la naturaleza. Se trata un sector económico en expansión donde la investigación y el desarrollo se han convertido en sus pilares fundamentales.

Las energías renovables también se enfrentan a una serie de retos. El primero radica en el precio. Su instalación suele ser algo costosa, aunque a largo plazo el ahorro está más que garantizado. El segundo problema se centra en su almacenamiento a gran escala. Al ser renovable y natural también es algo irregular, ya que depende de las condiciones ambientales.

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