Definición de depresión


Mediante su propia etimología, depresión alude a los términos «abatido» o «derribado», sin embargo para la psicología tiene un significado más complejo. Es considerada una enfermedad común y hasta cierto punto grave. Implica cambios drásticos de ánimo y la pérdida de interés sobre cosas o situaciones que antes de la enfermedad eran atractivas.

Aún siendo un término conocido, quien la padece no identifica claramente los síntomas puesto que se manifiesta en distintas maneras.

Representación de mujer con depresión.

Representación de mujer con depresión. Fuente: Pixabay

Es común que derivado de vivir un momento difícil, ya sea una pelea, desilusión, situación de estrés e incluso cambios físicos, el cuerpo entre en un episodio de melancolía o tristeza. Algunas veces son sentimientos pasajeros y no conllevan a una enfermedad, basta con liberar la tensión y el ánimo vuelve a la normalidad.

La depresión por su parte causa trastornos al grado de requerir atención médica y el suministro de medicamentos controlados. Estos fármacos normalizan la función de sustancias que naturalmente produce el cerebro, principalmente «dopamina y serotonina» y contribuyen a que el paciente regule sus niveles de ansiedad permitiendo que el sistema nervioso se relaje.

Desgraciadamente es un trastorno que hasta la fecha se considera tabú ya que inicialmente muchas personas la desconocen como enfermedad y a su vez no consideran necesaria la intervención de un profesional. Lo anterior obstaculiza el tratamiento oportuno y es cuando se con convierte en padecimiento grave.

Causas y tipos de depresión

Los factores principales que desencadenan esta enfermedad están asociados a situaciones emocionales que no se superan o que provocan una crisis mayor. Se sabe también que la depresión aparece en momentos específicos de la vida que conllevan altos índices de estrés, como ejemplo son:

  • Etapa postparto
  • Infancia
  • Invierno (estación)
  • Senilidad

Aunque existen muchas causas por las que se puede llegar a padecerla, la intensidad del trastorno no siempre es la misma y de ello se deriva una clasificación de la enfermedad que ayuda al médico a elegir el tratamiento y seguimiento más adecuado para los pacientes:

  • De tipo reactiva

Esta clase se manifiesta por causas ajenas al paciente; se desarrolla posteriormente a los estímulos que se reciben del exterior. Es un tipo de alteración que cuando es tratada a tiempo se puede evitar el uso de medicamentos.

  • De tipo endógena

En este caso la enfermedad se presenta por causas congénitas, desviaciones en el organismo que obstaculizan la actividad cerebral y maximizan en gran medida la percepción negativa del entorno del individuo. Es más difícil concretar un tratamiento adecuado en esta clase y no se puede prescindir de los medicamentos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *