Definición de democracia


Etimológicamente, la palabra democracia significa literalmente «el poder del pueblo«. Proviene de los términos griegos «demos«, que significa «gente«, y «kratos«, que significa «autoridad» o «poder«. Desde un punto de vista político y filosófico se define como un sistema de organización social. En él, el poder recae en manos de los ciudadanos, ya sea de una forma directa o representativa. En un sistema democrático todos los ciudadanos son considerados libres e iguales.

Historia del origen de la democracia

El sistema político nació y se desarrolló en la Antigua Grecia, y especialmente en Atenas, polis que ya en el siglo V a. C. fue capaz de desarrollar un tipo de democracia directa en el que la gente se reunía para debatir los asuntos públicos y legislar sin necesidad de representantes.

Sin embargo, este sistema democrático ateniense difería mucho del concepto actual, pues en él no podían participar todos. Tan solo los varones adultos ciudadanos y atenienses que hubiesen terminado su entrenamiento militar tenía derecho a voto. Fuera quedaban todas las mujeres, los extranjeros y los esclavos.

Representación democrática mediante el voto.

Representación democrática mediante el voto. Fuente: codigonuevo

Basada en el mismo concepto de participación ciudadana desarrollado en Atenas y otras polis griegas, la democracia moderna se apoya en el derecho de los ciudadanos a decidir sobre lo público. Se diferencia de ella en el concepto de ciudadano, que hoy en día incluye a todos los miembros de la sociedad.

El modelo británico, basado en la doctrina de la soberanía parlamentaria, es considerado el germen del actual sistema. Fue en este modelo en el que se inspiró Montesquieu para formular su teoría de la separación de poderes en el siglo XVIII.

Los sistemas democráticos actuales establecen un sistema de gobierno en el que los representantes son elegidos mediante el voto. En él, el ejercicio del poder se sustenta sobre tres grandes pilares: el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial. Entre estos tres poderes se desarrollan toda una serie de controles y contrapesos que garantizan la equidad entre ellos.

Aun así, muchos estados democráticos conservan dentro de su legislación diversas formas de participación directa, vía referéndum, que permiten a los ciudadanos contribuir personalmente a tomar determinadas decisiones importantes para el país.

Tipos de democracia

En función de su desarrollo histórico, cada Estado moderno ha alcanzado su propio sistema democrático. La clasificación más común es aquella que hace referencia a quién detenta el cargo de Jefe de Estado.

En las monarquías parlamentarias el cargo de Jefe de Estado lo detenta un monarca, de forma vitalicia y hereditaria. Aunque su papel no pasa de ser fundamentalmente simbólico, generalmente de la unidad nacional. El poder ejecutivo real en una monarquía parlamentaria está en manos de un gobierno controlado por el parlamento.

En la república, el Jefe de Estado es llamado Presidente de la República, y su cargo ha de ganarlo en unas elecciones. Si la república es presidencialista, como en el caso de Estados Unidos, el Presidente es a la vez Jefe del Gobierno. En una república presidencialista el poder ejecutivo recae en el Jefe de Gobierno.

Si la república es semipresidencialista, como en Francia, el Presidente de la República y el Presidente del Gobierno son personas distintas. En este caso, el papel del primero se reduce a tareas muy específicas, siendo el Presidente del Gobierno el que detenta el poder ejecutivo.

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