Definición de colesterol


El termino colesterol se aplica para denominar a una sustancia grasa que está presente en todas las partes del cuerpo. El organismo necesita de ella para su correcto funcionamiento. Pero un exceso de este contenido en la sangre provoca que puedan aparecer placas en las arterias. Su efecto más inmediato es su obstrucción o estrechamiento. Con graves problemas para la salud.

Unos niveles altos de colesterol pueden generar importantes enfermedades en el sistema cardíacos (infarto de miocardio, angina de pecho, derrame cerebral, etc.). Pero su incidencia más notable se manifiesta en la aparición de la hipertensión arterial. Se trata de una enfermedad de carácter crómico que está originada por un incremento por encima de lo normal de la presión sanguínea. Cuyo tratamiento se basa en la disminución del colesterol. Bien a través de medicamentos o por medio de estilo de vida más saludable.

Estructura química del colesterol.

Estructura química del colesterol. Fuente: Pixabay

De todas formas, es importante reseñar que hay dos clases de colesterol. Por una parte, el conocido popularmente como colesterol bueno. No es otro que las lipoproteínas de alta densidad (HDL). Actúa como elemento protector de las venas, evitando algunas afecciones cardíacas. Y por otra, el colesterol malo (LDL), cuyo efecto es el contrario: se va acumulando en las paredes de las venas y arterias. Hasta el punto de representar un serio problema para la salud de las personas.

La importancia de desarrollar una tasa alta de colesterol en la sangre hace que sea completamente necesario su control. A través de análisis de sangre que detectarán sus niveles en pocas horas. No en vano, si se mantiene elevado durante mucho tiempo, y no se toman las medidas necesarias para subsanar la incidencia, puede acelerar el desarrollo de la arteriosclerosis. Esta alteración orgánica se produce cuando hay proceso degenerativo en las arterias.

Detección y reducción del colesterol

Los análisis de sangre es el principal instrumento que tienen las personas para conocer sus niveles de esta sustancia. Por debajo de 200 miligramos por decilitro indica que las constantes son óptimas. No se corre el riesgo de padecer cualquier trastorno cardiovascular. Por el contrario, por encima de 240 miligramos será el indicativo que se tiene estos lípidos más elevados. Con mayores probabilidades de contraer alguna enfermedad coronaria. Siendo necesario la ayuda de un tratamiento que será supervisado por los médicos.

La reducción de estas sustancias se materializa a través de diferentes estrategias. Una de la más eficaces es por medio de un tratamiento específico que tenga como principal objetivo disminuir los niveles altos del colesterol malo. Se basa en la eliminación de las grasas saturadas de la dieta. Con un importe aporte de fibras en los alimentos. También el desarrollo de cualquier actividad física será muy beneficioso para que los niveles se estabilicen en las medidas adecuadas.

A partir de estas pautas de comportamiento se logrará un mayor control de esta incidencia en el organismo. Se complementa con la reducción de aquellos componentes que inciden en que estas sustancias grasas se instalen en el cuerpo, por encima de lo deseable en estos casos. El tabaco, alcohol o alimentos que incorporan estos lípidos (yema de huevos, vísceras, mariscos, etc.) serán algunos de ellos.

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