Definición de bacterias


Una bacteria es un organismo unicelular, funcionalmente autónomo, conocido como procariótico por carecer de núcleo diferenciado. Ello hace que su material genético se encuentre disperso por el citoplasma. Dentro del esquema taxonómico de los seres vivos, las bacterias configuran el reino Monera. Según su morfología, visible al microscopio óptico, pueden clasificarse en bacilos, con forma de bastón; cocos, de geometría esférica; vibrios, que simulan una coma ortográfica; y espirilos, en forma de espiral.

Se encuentran entre los más elementales y omnipresentes organismos vivos, adaptables a múltiples sustratos (tierra, agua, materia orgánica, otros organismos…). Su extraordinaria importancia biológica deviene de su intervención en los procesos de transformación de sustancias orgánicas en inorgánicas y viceversa. Se considera que sin ellas la vida en el planeta sería inviable por ser la base de los ecosistemas.

Bacteria.

Bacteria. Fuente: Pixabay

En cuanto a la composición de una célula bacteriana, guarda similitudes con las animales y vegetales. En concreto, estar revestida de una membrana que encierra un citoplasma donde se alojan algunos orgánulos. Como diferencia presenta la existencia de plásmidos en lugar de núcleo, que contienen el ADN. Y difiere también en la existencia de dos revestimientos exteriores llamados pared celular y cápsula.

De las características de esa pared celular depende una de las principales clasificaciones. Y ello está en función de la reacción que manifiestan cuando se les aplica el procedimiento de tinción celular de Gram. De suerte que todas ellas pertenecen bien al grupo de las Gram positivas o bien al de las Gram negativas.

Nutrición, movimiento y reproducción de las bacterias

La mayoría son heterótrofas pues asimilan sustancias orgánicas. No obstante, algunas capaces de utilizar el CO2 tienen la condición de autótrofas, pudiendo ser foto o quimiosintéticas. Ambas requieren una serie de macronutrientes, como carbono, nitrógeno, oxígeno, hidrógeno, fósforo o potasio, y elementos traza (algunos oligoelementos como cobre, zinc, manganeso…).

En cuanto a su movimiento, pueden desplazarse por uno de estos tres sistemas: mediante flagelos (el más habitual, compartido por Gram positivas y negativas), siguiendo un movimiento flexuoso análogo al de las serpientes o por reptación. El movimiento se produce como consecuencia de estímulos químicos, lumínicos, de concentración de oxígeno o magnéticos llamados tactismos.

Su principal método reproductivo es la bipartición, generándose dos células portadoras de idéntica información genética. Este sistema da lugar a la formación de colonias. En ocasiones, intercambian información genética mediante recombinación. Estos procesos son transformación (ADN de células rotas penetra en otras células), transducción (interviniendo virus bacteriófagos) y conjugación (mediante pillis o fimbrias).

Bacterias como agentes causantes de enfermedades

Una mínima parte de las miles de especies son agentes patógenos. Algunas tienen fuerte impacto sobre la salud pública, como Salmonella, Bacillus, Clostridium, Mycobacterium o Shigella, responsables de fiebre tifoidea, ántrax, tétanos, tuberculosis y disentería. Su mecanismo para generar daños puede ser fabricación de toxinas o invasión de tejidos.

La condición para que sean capaces de causar una enfermedad estriba en su dependencia biológica del/los tejido/s afectado/s. Puede decirse que se comportan como un parásito, si bien todas ellas tienen capacidad de vida libre en diferentes sustratos.

Aplicaciones industriales de las bacterias

Las bacterias atesoran como ventajas para uso industrial alta relación superficie/volumen, rápido crecimiento y capacidad para sintetizar la sustancia buscada a gran escala. Por eso se les considera organismos ideales para multitud de procesos de la industria alimentaria, farmacéutica, química y biotecnológica, entre otras.

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