Definición de autoestima


Llamamos “autoestima” a la capacidad de valorarse y respetarse a uno mismo. Por tanto, nos estamos refiriendo a la capacidad que tiene una persona de quererse como tal.

En psicología se trata de un concepto básico, ya que dicha capacidad es la que marca en gran medida la salud mental del individuo. Así, el objetivo fundamental de la terapia psicológica será la recuperación, o el aumento, de la autoestima del paciente.

Las personas que tienden a tener una imagen positiva o feliz de sí mismas son, por regla general, las que mayor éxito cosechan en sus vidas. Lo vemos reflejado tanto en su trabajo como en sus relaciones humanas. Por el contrario, son los individuos que se infravaloran, poseen una autoestima negativa, los que hallan más dificultades en su día a día.

La importancia de la autoestima en la vida diaria

Efectivamente, el concepto que un individuo posee de sí mismo está en estrecha relación con su forma de vivir. Dicha forma nos resultará más o menos fácil según la valoración que podamos hacer de nosotros mismos. Si nuestra autoestima se basa en la confianza y seguridad, toda empresa llevada a cabo resultará más llevadera y efectiva.

Baja autoestima.

Baja autoestima. Fuente: lamenteesmaravillosa

Cuando tengamos un fracaso en nuestro camino, antes que acudir a tópicos como: “Todo me pasa a mí. Soy un desastre”, trataremos de perdonarnos y aprender de los posibles errores. Porque confiamos, somos comprensivos con nosotros mismos: nos respetamos. Nos queremos.

Como puede verse, el concepto de autoestima se encuentra íntimamente ligado al grado de positividad, o negatividad, de la persona. Es por ello que alguien cuya autoestima sea óptima, saludable, cuenta con una visión mucho más positiva y amable de todo cuanto le rodea. Y, por ende, está viviendo una vida igual: óptima, saludable.

La “ecuación” a la que llegamos es, entonces, sencilla: todo lo que ocurre fuera de nosotros, en nuestro exterior, es un reflejo de nuestro propio interior. Así, para cambiar el mundo que nos rodea, primero hemos de modificar el que nos fluye internamente.

¿Quererte a ti mismo más que a tu pareja?

Gracias en gran parte a las relaciones de pareja, el concepto de autoestima ha cobrado, hoy en día, bastante (y necesario) protagonismo. La ruptura de una relación y su consecuente duelo encuentran, como en ningún otro campo de la vida, su salvación, o hundimiento, en dicho concepto.

A veces hemos oído esa grandilocuente y romántica frase de “la/le quiero más que a mi vida“. Si bien, en principio es una afirmación muy bonita, la realidad es que jamás podría responder a una relación sana. Y sí a un amor ficcional: a un autoengaño.

Siguiendo con la “ecuación” anterior, para llegar a ese grado de -supuesto- amor, antes hemos tenido que lograr amar a nuestro propio ser. Cualquiera que se acerque a un libro de autoayuda o de relaciones de pareja comprobará que es una máxima muy extendida, casi una especie de axioma.

Aunque pueda parecer un acto egoísta, en realidad es lo mejor que podemos hacer por nuestros seres queridos. Por eso, el verdadero amor empieza por uno mismo. Solo queriéndonos a nosotros, podremos querer también al resto de las personas. Tener, en definitiva, una auténtica relación de pareja. Un reflejo nuestro ideal.

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