Definición de autismo


El autismo es un trastorno generalizado del desarrollo que afecta a la función cerebral. Actualmente no se considera un trastorno mental, ni una enfermedad psiquiátrica.

También se denomina TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo) y TEA (Trastornos del Espectro Autista).

Suele manifestarse antes de la edad de 3 años y se caracteriza por el aislamiento del niño, la interrupción de las interacciones sociales y los trastornos del lenguaje.

Los tres elementos que confluyen en esta patología son el trastorno de la comunicación, el trastorno de la conducta y alteración de las relaciones sociales.

El origen procede de un deficiente desarrollo neurobiológico y su diagnóstico se realiza sobre los rasgos del comportamiento del niño.

Entre los TEA se incluyen también los síndromes de Asperger, del cromosoma X frágil, de Landau-Kleffner, de Rett y PDD-NOS.

Ragos comunes de los niños con trastornos del espectro autista

Niño con autismo.

Niño con autismo. Fuente: Pixabay

Ignoran a las otras personas: no escuchan a los demás, evitan el contacto visual, no interactúan con los otros y no responden a los signos de afecto.

Tienen dificultades para relacionarse: no participan en las actividades ni en los juegos y no reaccionan antes los sentimientos o emociones de los demás.

Necesitan orden y estabilidad y tienen enormes dificultades para asumir el cambio más banal.

Presentan enormes deficiencias para las habilidades sociales y la comunicación.

Tienen dificultades para comprender y usar correctamente el lenguaje verbal y para comprender los gestos, expresiones faciales de los demás

Cuando sienten frustración expresan su emoción mediante ira, gritos, lágrimas, agresión o autolesiones

Presentan trastornos o dificultades del habla

Realizan movimientos sin sentido, inusuales y repetitivos.

Manifiestan preferencias por un tema muy concreto, que es su único medio para comunicarse ( Por ejemplo, la música, los números, los dibujos animados, los animales prehistóricos)

Tratamiento actual del autismo

En la actualidad no existe un tratamiento que cure definitivamente el autismo, aunque hay muchas formas de paliar sus efectos.

La atención temprana e individualizada es un factor clave. Cuando el trastorno es detectado entre los dieciocho y treinta meses puede aplicarse un programa de educación de la conducta, que favorece la integración de los niños.

Para una detección temprana del trastorno, se recomienda acudir a la guía de detección temprana de los trastornos del espectro autista.

Los tratamientos más utilizados actualmente son el El método Lovaas (ABA, Análisis del Comportamiento Aplicado) que enseña a los niños lenguaje, habilidad y autonomía.

La técnica TEACCH (Tratamiento y educación de autistas y niños con discapacidad de comunicación relacionadas) promueve la autonomía de estos niños.

El anterior tratamiento también se combina con el método PECS (Picture Exchange Communication System), que favorece la comunicación.

El enfoque psicoanalítico del autismo sigue siendo uno de los más utilizados, aunque tiene muchos detractores.

Actualmente se usan muchos tratamientos farmacológicos, como el de bumetanida, un diurético que permite mejorar los trastornos sociales y de comunicación en el 80% de los casos.

Como tratamientos alternativos cabe destacar la relación de los niños con los animales (perros, caballos, delfines) que favorece sus habilidades y relaciones sociales.

También se ha comprobado que una dieta libre de gluten, de azúcares refinados y de soja, promueve el aprendizaje de estos niños, al tener el organismo menos menos intoxicado.

La sensibilización, por parte de la población, sobre este trastorno es de vital importancia para la completa integración de los niños que lo padecen.

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