Definición de anemia


La anemia es un problema de salud que impide que el organismo tenga la cantidad de glóbulos rojos sanos que necesita. Por lo tanto, los tejidos corporales dejan de recibir la suficiente cantidad de oxígeno. Se caracteriza por presentar una baja concentración de hemoglobina en sangre y debe ser detectada y diagnosticada a partir de un análisis de laboratorio.

La hemoglobina es la molécula encargada de llevar el oxígeno a los tejidos desde el interior de los glóbulos rojos. Por ello, las personas que padecen este mal suelen sentirse cansadas habitualmente, toleran mal el esfuerzo, tienen el pulso excesivamente acelerado y padecen la sensación de faltarles el aire.

Hay otros síntomas que son claros indicadores de la presencia de este problema. La dificultad para concentrarse, los dolores de cabeza prolongados en el tiempo, los mareos al ponerse de pie, las uñas quebradizas y la piel de color pálido son evidencias que indican que puede haber un problema con los niveles de hemoglobina en sangre.

No se trata de una enfermedad, sino de un síntoma o signo generado por otra causa. Lo más habitual es que se deba a un déficit de hierro en sangre (ferrogénica). Este hecho provoca una disminución de la cantidad de hemoglobina y la producción de hematíes pequeños.

Cualquier persona que acuda a un médico con síntomas de anemia debe ser sometida a un estudio que determine las causas del problema. Sin embargo, con el propósito de compensar los síntomas, lo habitual es administrarle un tratamiento por vía oral con suplementos de hierro para que su organismo restablezca los niveles normales de este mineral.

Principales causas de la anemia

Anemia. Plasma de sangre.

Anemia. Plasma de sangre. Fuente: Pixabay

Las dos causas más habituales de la aparición de este problema de salud son las patologías gastrointestinales y la menstruación. De hecho, es especialmente habitual en mujeres jóvenes que presentan sangrados abundantes durante los días en los que tienen el período.

Hay muchos otros factores que pueden generar este mal. Entre ellos destacan algunos medicamentos, las enfermedades de carácter crónico, el embarazo y los aspectos genéticos. Las cirugías que conllevan la pérdida de tejido estomacal o intestinal también suelen producirlo.

Los glóbulos rojos sanos son producidos en la médula ósea. Este tejido blando se sitúa en el interior de los huesos y utilizar varios elementos para confeccionar estas moléculas. Los más importantes son el hierro, el ácido fólico y la vitamina B12. El déficit de cualquiera de ellos puede producir cuadros de anemia.

La celiaquía, es decir, la intolerancia al gluten, puede generar este problema. Esto se debe a que provoca cambios en el revestimiento de los intestinos y del estómago que afectan a la correcta absorción de los nutrientes. La falta de una alimentación equilibrada también lo produce.

Tratamientos

Hay casos en los que los suplementos de hierro, vitamina B12 y ácido fólico no son suficientes para contrarrestar sus efectos. Si esto sucede, es necesario recurrir a una transfusión de sangre.

En función de la causa del problema, la administración de corticoides que inhiban el sistema inmunitario puede ser otra solución. Finalmente, una inyección de eritropoyetina, la hormona segregada por el riñón que se encarga de ordenar a la médula ósea que fabrique más glóbulos rojos también puede ser eficaz.

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